
¿De dónde vengo?
¿A dónde voy?
¿Qué es el amor?
¿Existe la verdadera felicidad?
Éstas y muchas otras son las denominadas preguntas existenciales. Pero, ¿por qué? ¿Acaso nuestro intelecto no nos permite responderlas? Pues siento desilusionar a los grandes científicos, filósofos, psicólogos, religiosos y demás dueños del saber, porque yo tengo las respuestas a todas estas preguntas.
¿De dónde vengo? De vivir mi infancia como si de un sueño se tratara, un sueño hermoso que nunca termina, un amanecer que parece no querer dar paso al día. La niñez... Ésa es mi procedencia, un mundo de magia e ilusiones en el que parecen no existir los miedos ni las dificultades. Un lugar al que jamás regresaré, una tierra que nunca más pisaré, pues ya es la hora de despertar.
¿A dónde voy? Al mundo real. Quiero vivir mi vida, escribir mi propia historia, la historia de un yo que va madurando poco a poco, que va aprendiendo a amar y ser amado.
¿Qué es el amor? Es el sentimiento más maravilloso que se puede tener. Es la luz que guía mi vida, una luz que he descubierto gracias a ti, a la persona que da sentido a mi vida. Es ternura, calor, tranquilidad, una salida a la oscuridad que a veces me envuelve, una respuesta a la fría soledad. En definitiva, el amor es vida, es mi vida.
¿Existe la verdadera felicidad? Por supuesto. Yo la he encontrado junto a las personas que más quiero. Como he oído por ahí, la felicidad está tras la esquina que nunca doblamos. Pues yo me he armado de valor y la he doblado. ¿Y sabéis que he hallado al otro lado de la esquina? Sonrisas y lágrimas. Pero estas lágrimas son de alegría y felicidad, pues tengo todo lo que necesito y no hay nada que pueda arrojarme de nuevo al abismo.
Conforme hago estas reflexiones el día va transcurriendo para dar paso a la noche. No podemos parar el tiempo, nuestro sueño de niños terminó y ahora toca empezar uno nuevo con renovadas ilusiones y nuevas preguntas a las que dar respuesta. ¿Seremos capaces de seguir respondiéndolas?